Miedo infantil

Algo se movió dentro del armario. El niño, asustado se tapó con la sábana todo el cuerpo, hecho un ovillo. Escuchó atentamente por si aquello que se movía, decidía salir. Al rato, y después de mucho calor, decidió echar un ojo. Sudoroso, quiso comprobar qué era aquello que tanto le perturbaba. Tan solo destapó sus cuatro deditos de cada mano y algo de pelo y frente, además de sus asustadizos ojos.

Le pareció ver que la puerta del armario estaba un poco abierta. No se atrevía a moverse, aunque pensó que si continuaba así no conseguiría dormir en toda la noche.

Valiente y sigilosamente salió de la cama por un lateral, cogió fuertemente un trofeo de una carrera que ganó de su clase de tercero de primaria y decidió en guardia acercarse a la puerta. Aquel día, la chica de la que se sentía profundamente enamorado se le acercó diciéndole que había corrido muy bien, y él orgulloso, colocó su trofeo en el lugar que mejor se veía de toda su habitación. Ahora, como entonces, debía enfrentarse a los monstruos terribles del armario. Sabe dios a qué mundos deberá enfrentarse. Aún así, tenía que ser valiente.

Su mano temblorosa tocó el tirador. Ahora le temblaba todo el cuerpo y las gotas de sudor frío resbalaban por su frente. Respiró un segundo y abrió rápidamente… entonces…

- ¡Pipoooo, qué haces dentro de mi armario! ¡fuera de aquí!.

2 comentarios para “Miedo infantil”

  1. Ahora parece tan absurdo, pero se pasa mal de pequeño con esas cosas. Quien diga lo contrario, miente. Bonitas fotos. Un beso.

  2. MMMM, bueno, a mí la verdad es que me sigue rallando ver la puerta del armario semi abierta. Unbesoo

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